Si no te gusta, déjalo estar

Tenemos una manía muy arraigada, vamos, una de esas cosas que catalogamos como Typical Spanish. Además es un hábito que se ha visto incrementado desde que se ha generalizado el uso de internet y la opinión es un arma muy sencilla y barata de usar.

Tenemos la dichosa manía de criticar todo lo que se sale de nuestros gustos, todo lo que nos resulta raro, todo lo que amenaza incluso nuestro estatus (una nueva forma de defensa personal).

Pongámonos en el caso de que una marca de tecnología X, llamémosla Pear, presenta una serie de productos, como hace todos los años, y existe un grupo muy numeroso de personas que sienten gran atracción por los productos que presentan y les apetece comentar lo que están viendo y alabar las novedades que se están presentando.

¿Qué necesidad tiene la gente de infravalorar los gustos de los demás? ¿Por qué tenemos que buscar el ridiculizar los gustos de los demás e intentar quedar siempre por encima?

¿No sería más sencillo, tratar de disfrutar de lo que a cada uno le gusta, respetar a los demás e incluso… ojo que esto que voy a escribir es muy fuerte… alegrarnos por las victorias o logros de las otras personas?. No entiendo el machacar por machacar, el humillar como deporte nacional, el insulto como arma de destrucción masiva. Sé que es muy sencillo y vistoso esconderse detrás de una cuenta de Twitter o un comentario anónimo en un blog y despotricar sobre todo, pero, sobre todo para evitar posibles úlceras… vamos a relajarnos un poco, que cada uno disfrute con lo que le de la gana, siempre que esté dentro de unos límites claro…

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